Misterios y tesoros de Campeche

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Campeche forma parte de los lugares donde se asentó y floreció la civilización maya, una de las culturas más importantes en el mundo mesoamericano con impresionantes asentamientos en esta región como Becán, Chicaná, Xpuchil y la milenaria ciudad de Edzná, que junto Calakmul son quizá las más hermosas de la región. Edzná tuvo ocupación humana por lo menos del año 600 a.C. hasta el 900-1000 d.C. Al ingresar disfrutarás de la magnífica vista de las más importantes estructuras como la Pirámide de los Cinco Pisos sobre la Gran Acrópolis se eleva 39 metros, será difícil no divagar en cómo sería Edzná en su máximo apogeo, llena de color, gentío y movimiento. Sus enormes plazas, templos y espacios bañados por el sol lo vuelven un lugar mágico e impactante.

En el siglo XVI, la historia de los pueblos indígenas tomó un rumbo diferente ante la llegada de los españoles quienes conquistaron la región y debido a su posición privilegiada en el Golfo de México fue pieza clave en la conquista del resto de la península de Yucatán, después fue utilizada como un importante puerto habilitado hacia Europa.

El progreso evidente de este lugar atrajo a los enemigos de la Corona española, principalmente piratas quienes durante los siglos XVI y XVII atacaron y asediaron esta Villa pretendiendo apoderarse de las riquezas de estas tierras recién descubiertas, las más devastadoras comandados por Pie de Palo, Diego El Mulato y Lorencillo. Ante esta situación la Corona española decidió amurallar con un sistema defensivo comprendido por un polígono irregular de ocho lados, con un baluarte en cada vértice y cuatro puertas que comunicaban con el exterior. Esta construcción se vio finalizada en 18 años. Posteriormente, fueron edificados a mediados del siglo XVIII los fuertes de San Miguel y San José.

Para entonces, se desarrolló también una arquitectura modesta pero hermosa y armónica en su conjunto. Así se erigieron edificaciones civiles y también templos religiosos como resguardo de la fe de los campechanos. En 1777 la villa de San Francisco de Campeche recibe el título de Ciudad por decreto del rey Carlos III.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII, en el territorio campechano comenzaron a surgir las haciendas clásicas que posteriormente durante el Porfiriato llegarán alcanzar su mayor florecimiento al convertirse en haciendas henequeneras. Entre éstas se encontraban la hacienda San Miguel de Nohakal, Imí, Kalá, Dzidzilá, Yaxcabacal, Cholul y la Hacienda Uayamón que data del siglo XVI. En sus inicios se dedicó a la ganadería. Para el siglo XIX ya era una de las más prósperas haciendas de Campeche, que amplió sus actividades, y además de la cría de ganado, cultivó maíz, palo de tinte y henequén.

A lo largo de su vida Uayamón ha visto acontecer la historia de la región y del país, en la que fue una pieza importante… Actualmente ha sido rescatada del olvido, del tiempo y de la selva para convertirse en una auténtica joya que cautivará todos tus sentidos…

Todo esto hace de esta ciudad portuaria un modelo de urbanismo de estilo barroco colonial que da testimonio de diversas etapas históricas. El rescate de su centro histórico, del sistema fortificado y sus barrios antiguos permitieron que el 1 de diciembre de 1999, la ciudad de San Francisco de Campeche fuera declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

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