Un vistazo a la Hacienda Itzincab Cámara

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La estancia en una antigua hacienda puede ser tu experiencia más extraordinaria en México. Cada una de las propiedades de Private Haciendas disponibles en exclusiva para los afortunados viajeros de Catherwood Travels han sido restauradas maravillosamente para ofrecer lujos y reminiscencias de la gracia y el estilo de vida de épocas pasadas, hoy queremos contarte de Itzincab Cámara, una hermosa hacienda en Tecoh Yucatán, al sureste de Mérida.

Esta Hacienda fue construida en el siglo XVII, sobre un asentamiento maya quedando todavía hoy algunos vestigios, para ser un rancho ganadero. Un siglo después se convirtió en una Hacienda Henequenera, época en la que tuvo su mayor esplendor. La riqueza de esta hacienda fue tan grande que incluso emitió fichas de hacienda, o monedas, las cuales por su hermoso diseño son de interés para los numismáticos. Dichas fichas acreditan la hacienda como propiedad de Camilo Cámara hacia el año de 1888. El nombre de la Hacienda Itzincab Cámara proviene de Itzincab del idioma maya significando “hermano de la tierra” y Cámara, patronímico de origen español que se refiere al nombre del propietario, pero no siempre se le conoció así, antes de 1910 la hacienda se llamaba Isincab, fue en este año que cambia su nombre a Idzincab, en 1960 cambió a Idzincab Cámara y de ahí tuvo otros ligeros cambios hasta que en 1995 se le llamó Itzincab Cámara, como se le conoce en la actualidad.

Actualmente está propiedad es una de las haciendas más enigmáticas de Yucatán. Una hectárea completa compone el resort, cuenta con catorce habitaciones, tres piscinas enclavadas en los exuberantes jardines, sala, comedor, sala de lectura, área de masajes y meditación, cocina totalmente equipada, sala de conferencias y helipuerto. Este es el lugar perfecto para disfrutar de la naturaleza y el sonido de las aves acompañado de un cóctel de frutas con una limonada con agua mineral y sal.

Tradicionalmente, las haciendas se ubicaban en antiguos asentamientos mayas, por lo que casi todas cuentan con restos arqueológicos y un cenote privado, Itzincab no es una excepción, En el corazón de la hacienda se puede admirar los vestigios de una plataforma prehispánica, que tiene una escalinata construida en la época henequenera y la cual conduce a la cúspide donde hay un pequeño mirador desde cuya cima se puede contemplar la puesta de sol y una vista incomparable de la selva y es que para muchos el verdadero encanto de Itzincab radica en sus áreas verdes.

Al sur del acceso principal existen los restos de lo que fue la capilla, actualmente destechada y en cuya cúpula sólo sobreviven una cruz de piedra y una espadaña solitaria. El recinto, que al parecer data de principios de siglo es el escenario perfecto para una boda.

Las haciendas están totalmente equipadas con cocineros capacitados para los más altos estándares en cocina regional, junto con jardineros, amas de casa, camareros y un gerente residente. La distribución de las habitaciones hace de esta hacienda un lugar ideal para reuniones familiares o retiros, y la ciudad circundante de Itzincab cuenta con cuatro talleres de artesanos apoyados por la Fundación Haciendas del Mundo Maya. Visitar Esta hermosa propiedad es una experiencia que te cambiará para siempre.