Tradiciones y costumbres de Yucatán

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Yucatán es una tierra que comenzó a forjar una nueva identidad después de la conquista, entre la rica cultura maya y las creencias traídas de España, surgieron nuevas actividades que se volvieron costumbres, algunas han sobrevivido al paso del tiempo y hasta hoy se practican. Entre estas costumbres, unas han llamado recientemente la atención; como el romper con los puños las piñatas, y otras son conocidas desde siempre, como el uso tradicional del hipil. Hoy queremos contarte sobre cuatro costumbres muy arraigas a Yucatán, que, si algún día visitas esta tierra no te puedes perder, pero ojo, hay costumbres en Yucatán como el Hanal Pixán que sólo podrás vivir a finales de octubre y principios de noviembre; por eso es importante planear tu viaje con expertos como Catherwood Travels.

Las vaquerías

Hablar de vaquerías es hablar de fiesta, de música, de emoción y alegría… Estas típicas celebraciones yucatecas nacieron al principio de la época de las haciendas, aproximadamente en el Siglo XVIII, cuando las actividades ganaderas aún eran la actividad principal. Originalmente se realizaban de manera anual, celebrando la hierra y el conteo de las colas del ganado. Posteriormente, durante la época del oro verde, a finales del siglo XIX y principios del XX, cobró mayor fuerza y se anexó la comida y los juegos artificiales. La vaquería actualmente consta de tres celebraciones principales: la misa, la corrida de toros y el baile. Durante el baile, con música de jaranas, los yucatecos traen a la vida bailes típicos como la danza de la cabeza del cochino o la danza de las cintas. Durante los descansos de la orquesta es cuando mestizos y mestizas hacen muestra de su ingenio con las bombas, rimas chucas que recitan a manera de broma.

La jarana

Este baile consiste en un zapateado sin pasos fijos ni diferenciación entre los de hombre y los de mujer. Predomina en el baile de la jarana la verticalidad de la postura en sus intérpretes, que en las partes valseadas realizan giros mientras levantan los brazos y efectúan tranquidos con los dedos, reminiscencia de las castañuelas españolas. Con esta sola excepción, el baile de la jarana se limita a las extremidades inferiores; el tronco del bailador permanece erguido, al grado de que se puede danzar con un objeto en la cabeza sin que éste caiga al piso. El baile de la jarana es por parejas y si en algunas ocasiones los hombres se alinean en fila, delante de las mujeres, también en fila para iniciar el baile, cada pareja conserva su autonomía y su propio espacio.

Hanal Pixán

El Hanal Pixán, o «comida de las ánimas» es un acontecimiento especial que se celebra del 31 de octubre al 2 de noviembre, y que vive desde la época de los mayas. Es en estas fechas que las ánimas «reciben permiso» para visitar a sus familiares en este plano terrenal, la tradición incluye varios ritos, entre los principales está poner una mesa que funciona como altar, alumbrada con velas de cera, fotos de los fieles difuntos, los objetos y su comida favorita. En Yucatán creemos que nuestros familiares nos visitan del más allá y comparten con nosotros los alimentos estos días, por eso les servimos sus platillos favoritos.
El mucbipollo es otro estelar de esta celebración, es en esencia un tamal grande hecho de masa de maíz y manteca, relleno de carne de pollo y cerdo, condimentado con tomate y chile. Esta torta de maíz se envuelve en hojas de plátano y se cocina en un hueco en la tierra, donde se ponen leña y piedras calientes.

La trova yucateca

Esta canción es una de las manifestaciones de mayor genuinidad del alma yucateca, expresión que al igual que otras tradiciones, es resultado del mestizaje. La inspiración de la trova es la mujer y la veneración a su belleza; cantándole al amor afortunado o desafortunado. Normalmente se interpreta por tríos, formados por cantantes que tocan guitarras (dos de acompañamiento y una solista o “de requinto”); aunque también han existido cuartetos y quintetos de trovadores yucatecos. Se caracteriza por alternar el canto en coro con el canto solista en el estribillo, así como por la moderación de los tempi y acentos musicales, en contraste con la intervención del requinto.
Entre los compositores más conocidos de la trova yucateca se encuentran Pepe Domínguez, Ricardo Palmerín y Guty Cárdenas, entre muchos otros, a quienes acompaña un grupo de poetas, colaboradores suyos. Entre éstos, son de particular importancia José Peón Contreras, Antonio Médiz Bolio, Luis Rosado Vega y Ermilo Padrón López, por mencionar algunos.

Estas cuatro son sólo algunas de las tradiciones de Yucatán, hay muchas otras, como por ejemplo “patear la pared”, o dicho de manera menos coloquial, dormir en hamaca, pero de eso hablaremos más adelante en otra entrada.